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martes, mayo 23, 2006

Benditos bytes y maldita necedad

Todo empezó hace más de 10 años, cuando todavía estaba en la prepa (1994!). En casa teníamos a la sufrida 386 SX a 20 MHz y con dos megas de memoria. Yo conservaba de mis tiempos de la secundaria un jueguillo adictivo (basado en Defender) llamado Round 42. El Round 42 sólo funcionaba en monitores CGA y nosotros teníamos un glorioso VGA de 16 colores. Entonces, por aprender a base de burradas, me dispuse a meterme al archivo ejecutable del juego en cuestión. Entre las tripas de ese archivo (codificado en binario) encontré una línea que parecía controlaba la resolución del juego. Se me hizo fácil cambiarla e intentar correr el juego.

La máquina trató de correrlo y después falleció. Completamente. Mi feliz peripecia arruinó la tabla de asignación (la nefasta FAT) y todos los datos del disco duro se perdieron. Mi papá me miró con indulgencia y no pasó a mayores. Sin embargo, me quedé con la duda de si esos datos pudieron haber sido recuperados si la persona a la que le llevamos la computadora hubiera sabido un poco más de recuperación de datos.

Entonces me prometí a mi mismo nunca más depender de un técnico computacional genérico (computito genérico, como diría el huevo) para hacer el trabajo de recuperación de archivos. Me di a la tarea de aprender todos los intríngulis de las computadoras y poder repararlas yo mismo. Mi vida cambió por completo cuando por fin completé mi propósito y me convertí en un paladín de los archivos, desfacedor de discos duros muertos y caballero de brillante llave USB.

Después de la licencia literaria del párrafo anterior, volvamos a la realidad. Después de haber echado a perder la máquina otras tres veces, comencé a agarrarle la idea a la cuestión de arreglar desperfectos. Supongo que esta historia es la más común entre geeks (o nerds, como éramos llamados a inicios de los 90). También es muy común admitir que en algún momento pensamos que nuestras nuevas habilidades nos harían simpáticos y populares, como por arte de magia, entre todo el género femenino. (Creo que este último punto no necesita mayores comentarios aclaratorios sobre su falsedad)

Hoy, 12 años después de aquel evento, estoy aporreando el teclado de una IBM Thinkpad que se niega rotundamente a darme acceso a su disco duro. La laptop en cuestión pertenece a una amiga colombiana, la cual es laica consagrada.

(Las laicas consagradas son un especie un tanto extraña. Son monjas, pero no son. Digamos que hacen votos cada año y después de un cierto tiempo hacen profesión perpetua. Todavía no entiendo bien la diferencia, para serles franco.)

El punto es que mi amiga me llamó ayer, un tanto espantada:

- ¿Aló Francisco?
- Sí, ¿en qué puedo servirte?
- Mi máquina tronó y tengo ahí unos archivos con las partituras de los himnos que se van a cantar en la próxima profesión perpetua y quedé de enviarlos mañana. ¿Tú sabes de algún técnico que pueda ayudarme?
- ...

Media hora más tarde estaba ya en el colorido vecindario de Rusholme, tratando de encontrar esas partituras en las entrañas de esa malograda partición de windows. Básicamente la máquina se estaba actualizando y ocurrió una desconexión de internet (no me pregunten por qué, las causas pueden ser muchas, pero yo le apuesto a un atorón de un zapato con un cable de red). El punto es que windows se negaba a arrancar y mi live CD de Linux tenía una incompatibilidad con esa máquina en particular. Después de batallar un rato, salieron las partituras de música sacra. Supongo que con eso se me ha caído un cuerno o al menos gané unas horas de indulgencias. Ahora estoy acabando de corregir los archivos dañados en windows para que la máquina funcione normalmente. Y luego se preguntan por qué uso Linux.

Ha sido una semana muy movida a este respecto. La máquina de Lalo Cota (ahh, no les he contado de Lalo Cota... les platico en la semana, espero) también llegó descompuesta y me tomó un buen rato echarla a andar, con el aliciente de que la tesis de otra amiga estaba ahí, sin respaldo alguno. Me he dado cuenta, sin embargo, que me complico demasiado la vida. Cuando tengo que tratar de recuperar una máquina windows dañada, siempre trato de entrar por un Live CD de Linux, la cual no siempre es la opción más sencilla pero es sin duda la más geek. Otro ejemplo es la desencriptación del nombre oculto de Cata (Hola Serena!). El ganador del concurso buscó en internet un decodificador Vigenere y yo traté de escribirlo desde la base con resultados obvios. Un día de estos se me va a inflamar la píamadre, la duramadre y hasta el aracnoides si sigo así de necio.

Pero mi peor experiencia con la necedad computacional fue cuando nos bloquearon el messenger en el cinves (el cinves, mejor conocido como el CINVESTAV, fue un centro de investigación donde trabajé un buen rato). Obviamente habían cerrado los puertos que daban salida, pero yo tenía esperanza que los administradores no fueran tan buenos cerrando cosas.

Mi amiga Martha miraba sobre mi hombro mientras yo tecleaba casi frenéticamente.

- ¿Qué haces?
- Estoy haciendo un ataque de nmap para ver qué puertos abiertos tiene el servidor y ver si podemos darle la vuelta a este bloqueo que nos tiene incomunicados
- Ahh.
- ¿Qué es ese "ahh"? ¿No quieres volver a tener messenger?
- Sí, claro.
- ¿Entonces?
- No, nada

Yo seguí picándole al servidor y encontré cosas interesantes, pero no podía encontrar esos puertos en cuestión. Salí a comer y cuando regresé vi a Martha chateando alegremente.

- ¿Cómo le hiciste?
- ¿Hacer qué?
- ¿Cómo te brincaste el bloqueo de puertos?
- Ahh, le dije al administrador que no fuera ojeis y que le diera acceso a mi máquina. 10 minutos y ya estaba. Ahh y no hubo necesidad de nmap ni de ninguna de esas payasadas que decías.


Con mi mejor acento mancusiano: "Keep it simple, mate"


Darth Tradd

Presbiterio de St. Edward's
Rusholme
Manchester, UK

7 Comments:

Anonymous Cataclísmica Maybrick said...

Te salvas de mi ira sólo porque estás en Inglaterra, Paco. Si estuvieras en México no te salva ni el Monstruo Volador de Spaghetti...

7:37 p.m.  
Blogger Jack Maybrick said...

Hermana mía, eres el epítome de la amabilidad. Y lo mejor es que me avisas a gritos que ya colocaste un comentario nuevo. Me recuerda a cuando el correo electrónico era una novedad y le hablabas al destinatario para decirle que le habías escrito. Eres todo un caso clínico digno de análisis...

Pero yo a lo que venía. ¿Qué la norma no era "KISS!" l lugar de "KISM"? KISS!, como en Knights In Satan Service! (no, un momento...) Keep It Simple, Stupid! Y es que hasta la fecha no conozco a ningún informático insobornable. Es más, creo que informático insobornable es un oximoron.

Cuando mi brother Kiddy the Bill trabajó en IBM (antes de que la división de PCs la adquiriera Lenovo) a él le tocó bloquear todos los puertos de acceso al exterior, en especial los que conectaban productos no-IBM con el exterior; pero nada tonto, hizo circular el rumor de que el administrador era corruptible... por un precio. Su táctica funcionó: hasta el subdirector le llevó una bellísima botella de coñac así, abajito del agua, para que le diera acceso a todos los puertos en el sistema. Will le abrió sólo los necesarios y los filtraba, de todos modos. ¡Ah, qué bonitos filtros! Tuvimos conexión a internet gratis con las cuentas del Gran Quesote y acceso a las supercomputadoras por mucho tiempo...

7:47 p.m.  
Blogger Darth Tradd said...

Mi querida Cata, espero que el Atlántico alcance a protegerme de tu furia. ¿Seguirás enojada cuando vaya a Guanatos City a fin de año?

Jack, es muy cierto lo que dices: No hay informático insobornable. Del KISM fue porque quise darle el estilo mancusiano de por acá. Eso sí, mi necedad me hizo perder el concurso del nombre de Serena.

Saludos!

12:43 a.m.  
Anonymous Sentoki said...

Busca en el google "Pringao HOW TO".

1:58 a.m.  
Anonymous Cataclísmica Maybrick said...

¿Que si seguiré enojada? ¡Ruega porque no esté presente! (Aunque no precisamente por lo de mi nombre... ya te informará Jack)

6:01 p.m.  
Blogger Darth Tradd said...

Mi estimado sentoki, gracias por tu visita y tu comentario. De hecho, este post se iba a llamar "Pringao how-to reloaded". Luego se me ocurrió ponerle "No, hoy no voy a arreglar tu computadora". Finalmente acabó con ese nombre medio raro.

Saludos!

¡Mi querida Cata, no me espantes! No es cuento que voy a Guadalajara para fin de año, es la boda de un amigo y soy padrino de anillos. Y espero que sí estés presente.

Un abrazo!

7:05 p.m.  
Anonymous Cataclísmica Maybrick said...

Bueno, de que habrá algún representante de mi familia ahí, seguro que lo habrá. Si soy yo (las damas primero), Holi, Lilith, Will, Jack, Ed o mi pandita, eso está por verse...

Jack yo creo que sí estará. Es capaz de suspender sus vacaciones con tal de enseñarle a alguien la ciudad...

7:24 p.m.  

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