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martes, febrero 21, 2006

Madchester I (de cómo entrar alegremente a un fin de semana de jarra)

Todo comenzó el día de mi cumpleaños, el día en que todo debería estar tranquilo y a gusto, yo estaba aporreando el teclado de mi pobre portátil. Por un ligero error de hocico, cuando mi asesor me preguntó para cuando tendría terminada la revisión bibliográfica, contesté sin pensarlo mucho:

- El viernes.
- ¿Viernes? - dijo él
- Bueno... Lunes, que sea el lunes.

Y así fue, el viernes en la noche estaba como loco pegándole a las teclas porque, ahora evidente, no iba a terminar a tiempo, sobre todo considerando que iba a ser un fin de semana movido. Todavía ese día mi asesor se dio una vuelta por mi escritorio y me dijo mientras hacía una mueca de burla:

- Lunes.

Y se fue.

Cuando se escriben revisiones bibliográficas se debe saber cuando dejar de leer y ponerse a escribir. Pero esto es un poco difícil cuando a media revisión de un artículo, se encuentra uno que parece ser el bueno. Se baja de la red y al leerlo se da uno cuenta que lo que puso está mal, que hay un artículo más reciente que contradice dos páginas de escritura y 20 años de investigación. Y a borrar y actualizar y eso. Y uno se da cuenta de que ya ha comenzado a entender el tema cuando se pone a corregir errores en el trabajo de otras personas, mientras piensa para sí: "Lo que pasa es que este Kessler copió el artículo de Wagner, pero el güey la regó y se equivocó en este signo. Por eso, cuando quiere hacer el cálculo acá, se aparece el menos de la nada."

¡Además había que recibir felicitaciones! No era para menos, cumpleaños 28, lejos de casa y eso. Al diablo la revisión hay que leer los correos, ver las tarjetas electrónicas, las felicitaciones en el blog y por Skype. Además esos "breaks" son necesarios para tomar aire y retomar con más gusto la escritura. Mi familia se destacó cantando las mañanitas por videoconferencia (y casi me hicieron llorar).

Luego llegó el sábado, el día pactado para la jarra de festejo del nuevo año del neguro-san. Con la convicción de quien tiene bien claras sus prioridades, el sábado en la mañana me fui a trabajar un rato a la oficina, pero no me duró mucho el gusto. Mallik, un compañero de oficina, me invitó al lunch. Y como hay pocos lugares para comer por aquí cerca, acabamos en un pub. Para cuando regresé a la oficina, ya era hora de irse de nuevo al pub, para comenzar la tan llevada y traída fiesta de cumpleaños.

Cumpleaños 1

Y la gente llegó, puntualmente al Pub con el originalísimo nombre de "El Pub" (típico humor inglés). Mi cara de angustia revela que estaba pensando que en vez de andar en la parranda, debería estar escribiendo. Pero por supuesto, eso me valió gorro y seguimos en el desmadre.

Para no hacer el cuento largo, acabamos en Deansgate, donde se forjó el nombre de Madchester en los 80's. Entramos al club Revolution, construido en un antiguo depósito de algodón. Combinamos cerveza con shots de vodka de sabores varios (menta, yerbabuena, betabel (creo), agua de cañería y lo que parecía ser la combinación de un pitufo, vodka, azúcar y una licuadora).

Cumpleaños 3


Con tal combinación, empezamos a trepar por las ventanas o algo así.

Cumpleaños 4

(disculparán la calidad de la foto, pero a esas horas ya no sabíamos ni usar la cámara). Va un breve ejemplo del tono de nuestras conversaciones a esas alturas.

- Los pies que hiciste tienen un error. - señaló Roman.
- ¿En serio? - dijo el negro sosteniendo su chela - Ahh, sí, tienes razón, el pulgar está del lado equivocado. Pero en realidad es a propósito. Es una analogía de cómo la sociedad camina equivocadamente en estos tiempos de oscuridad, como si tuviera los pies al revés. Es arte en su más pura forma, es...
- Es otra manera de decir que no tienes ni puta de idea de cómo se ve una huella.
- Ándale, eso mero.

Y así siguió el show, hasta que comenzamos a caminar entre la helada para tratar de llegar a nuestras respectivas casas. Cuando por fin llegué y mientras acomodaba los regalos que me dieron (sobre los que comentaré más adelante) vi en mi escritorio la pila de artículos y libros necesarios para cerrar mi revisión bibliográfica. Imagínense la emoción de pensar que tenía algo así como 36 horas para acabarla, sin descontar las horas de sueño. Y, pensando en eso, me quedé dormido.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

4 Comments:

Anonymous Jack Maybrick said...

¡Ah, la emoción de hacer las cosas a la mexicana!

No cabe duda, Tradd, que en estos tiempos tú contribuyes a expandir la noción de que México es la punta de lanza del surrealismo en el mundo entero.

9:22 p.m.  
Blogger Cdaae said...

Espero,mi querido Darth, que terminará su bibliografia a tiempo y que la angustia que se refleja en su cara fuera solo momentanea. Se ve que lo pasarón muy bien o "oso ondo" como se dice en mi tierra

Un saludo.

7:24 a.m.  
Anonymous Barra said...

Mi estimado negro:

que bienque no pierdes ese sentido de responsabilidad... pero recuerda que es mejor perdir perdón a pedir permiso. jajaja

No me puyedo imaginar esas peyotadas de las huellas (conste que es con h) en medio de una helada, y con una peda de por medio.


Saludos

6:16 p.m.  
Blogger Darth Tradd said...

Jack, me has dejado sin palabras. Me la has partido con tanta elegancia que sólo puedo sonreír.

Querida cdaae, la fiesta estuvo muy bien (oso ondo, esa expresión me gustó). Lo de la bibliografía saldrá en el siguiente post.

Lalete, tú sabes que ya encarrerados suelo hacer y decir mil tonterías, así que lo de las huellas estuvo leve.

9:19 p.m.  

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